Estamos bailando a ritmo de premiaciones, muchas emociones, adrenalina y el buen deseo de saber que lo que tu hace es valorado por alguien. Sin ánimos de ofender y lo digo porque aun mi equipo de trabajo fue nominado a evento teatral del año, pero, aterrisemos, recordemos que el orgullo sigue siendo pecado, y que algunas veces olvidamos que la gloria es del señor que nos amó y nos salvó aun antes de nosotros nacer, y no olvide que en el cielo seremos premiado, por lo tanto no olvidemos que debemos tener nuestro corazón y nuestros ojos puesto en Jesús, y si, seremos premiados, cada quien recibirá su recompensa conforme a lo que ha hecho en la tierra, si no trabajas para Dios no recibirás nada, y si trabajas y recibes pues es simple, para su gloria, no dejemos que la ola nos arrope, que las emociones nos separen, somos siervos, somos cristianos y eso es lo que importa, persigue la gloria de Dios y te galardonaran en el cielo, yo quiero ese premio!.
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