Las elecciones del próximo 15 de mayo han dejado evidencias muy claras, del deterioro social y de la decadencia partidaria. Los partidos polÃticos tradicionales se han convertidos en asociación de malhechores y cuevas de corruptos, el desorden es tal, que 6 años no fueron suficientes para estructurar una boleta electoral y la junta se ha visto en la obligación de dar dos prórrogas para la inscripciones de alianzas y candidaturas, porque es la hora que los partidos (todos) están atrasados, súmele a esto que tenemos un candidato presidencial que es el actual presidente de la república que compro en el congreso su repostulación a base de papeletas, y a su vez un candidato opositor que celebra todas las intromisiones de un embajador de los Estados Unidos que fue enviado a nuestro paÃs como activista gay, es lo que sus hechos dicen y esos mismos hechos lo juzgan. Y ni hablar de la violencia que impera y que ha sido latente en todo el proceso, terminando con la vida de hombres valiosos para esta sociedad, y algunos dicen que los muertos de la campaña no se cuentan.
Los partidos polÃticos han demostrado su incapacidad a la hora de resolver sus conflictos internos, en medio de todo esto se vislumbra un panorama lúgubre para el dÃa de las elecciones, porque, si son capases de pelear y matar a sus propios compañeros de partidos no quiero ni pensar en lo que serÃan capaz de hacer en contra de un candidato opositor.
Que Dios nos saque con bien de este circo putrefacto, desleal y corrupto, y que nos de fuerzas para soportar la crisis económica que se reflejara después de las elecciones fruto del despilfarro electoral, y que esa embriaguez de poder que tienen muchos no la sigan utilizando para torcer la balanza a su favor, que Dios nos saque con bien y que nosotros podamos botar por los menos malos, que son pocos.
Daniel
Cordero

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