Se conocieron en un campamento, dos
palabras simples: perdón, disculpe. Solo eso fue suficiente para que ella
descubra que ese joven tenĆa algo especial, el en cambio lo notó antes de
chocarse a la hora del almuerzo.
Una lagrima hacĆa un camino rustico en su
rostro pero el velo cubrĆa lo que ella temĆa, y el ministro sonreĆa achacĆ”ndole
a la emoción sus ojos llorosos.
Volvió al pasado. No podĆa explicarse tanta
ternura en un solo ser, Ʃl amaba caminar por la playa agarrado de mano y contemplar
la naturaleza, pero no solo eso, muy atento, muy entregado, parecĆa plutoniano
porque en la tierra ella nunca habĆa conocido un ser tan especial.
Pero las rosas tienen espinas, que lastiman
y hacen sangrar, ambos llegaron a la iglesia, y pusieron en oración eso que los
atraĆa, y no duro mucho para que la madre de ella rechazara la relación que aĆŗn
no iniciaba, que lo tildara de mal cristiano, de vago, de poco espiritual, de
enano y de poco confiable.
AƱos de luchas, de oraciones, de molestias,
pero el amor no se pudo vencer, Dios desde el cielo al parecer habĆa aprobado
esta unión, una unión que resistió todo, hasta tiempos huracanados, pero las
aguas estƔn por debajo del nivel, ella esta vestida de blanco, agradecida del
señor por tan hermoso regalo y El feliz no puede creer que tan grande bendición
es suya.
SeƱorita, seƱorita que si acepta, replico
el ministro sacƔndola de su recuerdo.
SĆ, sĆ. Dijo ella mientras sonreĆa
Su madre se puso de pie y dijo a voz en
cuello; que vivan los esposos. Y todos de pie mientras aplaudĆan solo decĆan,
Dios es bueno.
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