El ingeniero Jude Celestin, de la Liga Alternativa para el Progreso y la Emancipación de Haití (LAPEH), llegó muy por detrás con 19.52%, seguido por el exsenador MoÏse Jean-Charles (11%) y Maryse Narcisse, candidata de Fanmi Lavalas, el partido fundado por el expresidente Jean-Bertrand Aristide, acreditada con 8.99% de los votos.
Nacido en 1968 en Trou-du-Nord, Jovenel Moisés se presente como “un pequeño agricultor exitoso”. Era un desconocido en la escena política cuando Michel Martelly lo eligió como favorito. Productor de banano, es la cabeza de una plantación de mil hectáreas. Quiere reactivar el sector agrícola, crear de diez áreas de producción para la exportación, y restaurar el ejército, disuelto en 1995 por Jean-Bertrand Aristide. Contando con el apoyo de las familias más ricas de la oligarquía haitiana y el discreto apoyo de las empresas en la vecina República Dominicana, Jovenel Moïse dispone de recursos financieros mucho más importante que sus competidores.
De acuerdo con Pierre Esperance, defensor de los derechos humanos, Jovenel Moïse gastó más en publicidad que los otros veintiséis candidatos en conjunto. “El retraso en el proceso electoral le permitió distanciar a Jovenel del clan corrupto de Martelly y de no aparecer más como la criatura del expresidente”, analizó Reginald Boulos, una de las figuras más prominentes del mundo e los negocios.
La votación para elegir a un nuevo presidente y completar el Senado y la Cámara de Representantes se llevó a cabo con toda tranquilidad el domingo 20 de noviembre. Las organizaciones de la sociedad civil, que desplegaron más de 4,000 observadores por todo el territorio, estiman que la participación estuvo entre el 21% y el 23%. Al contrario de lo que se temía, los votantes de las regiones del sur de Haití, devastadas por el huracán “Matthew” un mes y medio antes de las elecciones, votaron más que en el resto del país.
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