Una brisa acaricia el pelo
Choca despacio entre las hojas
Y Refresca, la piel calurosa
Y el ocaso habla sin palabras
Me deja estupefacto
Por lo hermoso que ha creado
El perfecto soberano
Y me asombran sus proezas
Me maravillan sus obras
Exelso y soberano
Rey de gloria
Y al contemplar el madero
Al ver mi pecado allí
No puedo mas que dar gracias
Por morir por mi
Y me traiciona la carne
Siento deseos de pecar
Y tengo que volver a implorarte
Qué me ayude a caminar
Y no quiero fallarte
Tengo una lucha interna
Y al final tu espíritu santo
Es mi guía y fortaleza
Y todo lo puedo en cristo
Nada quiero fuera de él
Y me sigue asombrando
Con su fidelidad y su poder
Y cuando llegan las crisis
Imploro su ayuda llorando
Y me hace ver que si estoy vivo
Es porque nunca me ha dejado
Y que venga el mundo entero
Con sus tropas malignas
Que tendrán que enfrentar a cristo
El capitán de mi vida
Cada día quedo asombrado
Con sus detalles tiernos
Su amor por mi
Es mas fuertemente que el acero
Mi socorro y esperanza
Mi sustento y fortaleza
Mi alimento necesario
Y mi paz verdadera.
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